Astrónomo

De La Enciclopedia Apócrifa
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Del griego astron (astro) y nomos (ley). Dícese del individuo de cualquier género que dedica habitualmente buena parte de su tiempo libre a observar el cielo nocturno (o el diurno, si estudia el Sol o experimenta con la radioastronomía) sin percibir a cambio estipendio económico alguno, si es que claro no se le queman antes los ojos.

Observatorio de astrónomo aficionado

Consideraciones básicas[editar]

Mientras que el común de los mortales emplea sus ratos de ocio en actividades socialmente prestigiosas y económicamente rentables (para algunos) como son la visualización compulsiva de partidos de fútbol televisados, de "reality-shows" y de "programas de investigación" en los que se entrevista a reconocidos delincuentes económicos, el astrónomo/a aficionado/a malgasta su existencia en una extravagante afición, que no sólo es perjudicial para su salud (de todos es sabido que no es bueno trasnochar, ni forzar la vista), sino que le obliga a variados y onerosos desembolsos económicos, amén de frecuentes desplazamientos a lugares olvidados de la mano de Dios con el único fin de "ver las estrellas".

¿Una actividad socialmente peligrosa?[editar]

Así acaban los astrónomos aficionados.

No sería descartable que el incremento de accidentes de tráfico en carreteras comarcales los fines de semana estuviese directamente relacionado con esta poco recomendable adicción, pues no es muy aconsejable ponerse al volante de madrugada, tras haber estado toda la noche al raso sin pegar ojo en algún recóndito y asilvestrado rincón de la geografía nacional.

De hecho, hay insistentes rumores de que el Ministerio del Interior ha remitido recientemente una circular reservada a las patrullas de la Guardia Civil de Tráfico y al SEPRONA para que extremen su vigilancia en caminos y carreteras aisladas, habitualmente frecuentados por estas gentes, a fin de identificar a los astromaníacos, proceder a descontarles 6 puntos del carnet de conducir e inmovilizarse el vehículo por el riesgo que suponen para la seguridad pública, recomendándose también encarecidamente que se proceda al registro minucioso tanto del automóvil como del material astronómico a la búsqueda de sustancias excitantes y estupefacientes con las que estos sujetos tratan de mantenerse despiertos toda la noche para dar rienda suelta a sus más bajos instintos observacionales.

Altamente significativo será, a este menester sancionador, que los individuos en cuestión se expresen de forma parecida a esta cuando los agentes de la autoridad les inquieran sobre la naturaleza y características de su afición nocturna:

»La nebulosa de Orion esta formada principalmente de hidrógeno pero las revelaciones espectroscópicas muestran que por cada 1000 átomos de oxígeno presentes hay 1600 átomos de neón, 130 de nitrógeno y sulfuro, 40 de argón y 2 de cloro.»

»M-92 es un cúmulo globular espléndido, visible a simple vista con buenas condiciones de observación, y magnífico con todos los aumentos. Tiene un fuerte gradiente luminoso, y un núcleo muy compacto, con un halo difuso en le que es difícil precisar sus límites. Solamente es un poco menos brillante que M-13, pero es alrededor de 1/3 más pequeño que él. Su extensión angular de 11,5’ corresponde a un diámetro real de 85 años luz, y su masa podría alcanzar 330.000 soles.»

Expresiones de este tipo, clara manifestación del estado de ofuscación mental del que las pronuncia, son también habituales en las revistas y webs que estas desgraciadas víctimas del cientifismo más recalcitrante suelen visitar.

Prevención[editar]

Los padres deberán por ello prestar especial atención a las lecturas que se esconden bajo los colchones de sus vástagos y comprobar de vez en cuando los enlaces más visitados del navegador del ordenador. No es nada sano ni recomendable que un jovencito malgaste su tiempo con ensoñaciones sobre el Universo; lo suyo y lo debido es que emplee el poco tiempo libre que le quede tras prestar la necesaria atención a sus obligaciones escolares en mejorar sus reflejos con la videoconsola, ampliar su círculo de amigos con los chats de Internet, enriquecer su vocabulario con el intercambio de mensajes SMS, e incluso liberar las tensiones hormonales propias de la edad mediante el tradicional recurso a prácticas onanistas convenientemente estimuladas con todo tipo de material pornográfico. Si existen obstáculos económicos o morales a algunas de estas alternativas, también puede probarse a regalar un buen balón de fútbol y un carnet de socio de cualquier equipo de Primera División. Seguramente con ello, los progenitores podrán cortocircuitar una peligrosa deriva intelectual en sus retoños.

Estas especiales precauciones con respecto a la astronomía amateur encuentran su plena justificación en el hecho comprobado de que esta actividad supone una carga económica considerable, e incluso insoportable, para las familias. Si bien sus malévolos promotores tratan de atraer incautos con el fatuo argumento de que para practicarla "bastan unos sencillos prismáticos del LIDL" o "un telescopio de menos de 200 euros", la horrible verdad es que los adeptos a esta condenable actividad caen en una espiral de gasto incontenible en la que no pararán de adquirir telescopios de mayor abertura, oculares de alta calidad, monturas informatizadas más capaces, todo tipo de cámaras, ordenadores y accesorios indudablemente concebidos para saciar la avaricia de unos pocos comerciantes sin escrúpulos a costa de los ahorros de sus pobres víctimas ¡¡Cuántas familias rotas pueblan las tierras de España por culpa de esta deleznable afición!!

Y eso por no hablar de las nefastas consecuencias económicas y sociales para la comunidad que conlleva la extensión de este vicio, pues sus adeptos no cejan en su empeño de proponer el apagado de las luces de pueblos y ciudades para poder "ver las estrellas", dejando a los honrados ciudadanos a oscuras, sin la posibilidad de disfrutar de su merecido ocio nocturno en calles no sólo iluminadas, sino embellecidas con todo tipo de neones multicolores y focos de purísima luz blanca. Y todo para que un grupo de pirados goce de una alucinógena actividad que no reporta ventaja ni beneficio alguno al desarrollo y al crecimiento económico de nuestra sociedad.