Revolución francesa

De La Enciclopedia Apócrifa
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La Revolución Francesa fue un cambio, en Francia como el de la transición española pero a base de mosquetes, cañones y guillotinas. Se pasó de una monarquía pija a más no poder de Borbones zopencos que se reían de los chistes malos de Voltaire y jugaban a tocarse el culo entre ellos y a planear bodas (aunque la reina esa María Antonieta estaba buena de cojones), a una República raticida y regicida que era custodiada por la guardia nacional, las guillotinas, el tradicional gallo francés y pos una banda de proletarios en gallumbos furiosos y sedientos de de champán Brut (del caro típico de Champaña, no del del Carrefour) y de sangre real. Duró pocos años, pero bastaron para meter a Francia en diez o doce guerras contra quince o veinte países. Una de las consecuencias de estas guerras fue un coronel bajito llamado Napoleón Bonaparte, aficionado al risk y a la comida italiana.

Durante años esta imagen ha sido mal asociada a la Revolución de 1789. En realidad son un grupo de borrachos abriéndose paso en medio del desmadre para ir a la próxima taberna “¡Vamos muchachos!¡ya solo nos faltan 5 cuadras!”

Hubo muchos villanos en la revolución, pero el peor de todos fue sin duda Georges Prosper Remi, alias Hergé (el tío que se inventó el Tintín), seguido muy a distancia por su aprendiz Robespierre, que se había unido a él deseoso de saltar sobre las camas de los reyes en Versalles y de beber su coca-cola, la que no te deja sabor raro en la boca. Algunos de los acontecimientos más famosos de esta revolución fueron la bronca entre el rey Luís XVI y Hergé antes de que la movida comenzara, la toma de la Bastilla y el momento en que Robespierre se lió a diestro y siniestro con la reina María Antonieta. Dicen que más vale villano en mano que bueno volando. Pues aquí esto no se dio.

Entre las consecuencias de la revolución francesa destacan la invención de la guillotina, las baguettes, un general corso bajito con muy mala leche, su hermano “el botella”, algunas rencillas sin importancia entre países y la producción masiva de champán, souvenirs, lencería femenina sexy para francesas buenorras, la secta libegal y armas de retrocarga como la escopeta recortada.

Causas variadas[editar]

Las causas de la revolución fueron muchas y muy variadas, como los sugus, los hay azules, rojos, amarillos, verdes, violetas, negros, rosas… Todas o casi eran producto del delfín de Francia, Luís XVI, apodado el cabrón por el pueblo, porque no sólo era feo, sino que su novia estaba más buena que el pan y todos querían tirársela en masa. En Francia de hecho, circulaban panfletos secretos donde el pueblo podía contemplar dibujos porno de María Antonieta, música folk tibetana y comprar rosquillas (comida prohibida por el rey el atragantarse con una siendo niño) por encargo. Las rosquillas eran de esas gordas y rechonchas cubiertas con mucha azúcar…

Causas sociales[editar]

Tocaban los huevos al pueblo.

  • Detención del comerciante judío americano Homer J. Simpson, amigo personal de George Washington y de Bush padre (desde luego que sí…) por vender rosquillas a sabiendas de que estaban prohibidas bajo pena de cambio de sexo. No se llegó a aplicar por miedo a infarto por parte de los cirujanos.
  • Deseo popular abrumador de cargarse al rey para tirarle los tejos a María Antonieta, que a pesar de ser pija hasta un nivel imposible de imaginar, estaba buena con muchas ganas.
  • Deseo popular de montar una orgía mayúscula en Versalles (con María Antonieta, claro) comiendo las rosquillas prohibidas que tanto gustaban.
  • Prohibición del rey de practicar el sexo en la calle. Esta fue, según el famoso historiador-cronista Pedro Zerolo la causa que encendió la llama de la revolución.

Causas dinerillas[editar]

Tocan los huevos al bolsillo del pueblo.

  • Una plaga de skavens procedentes de Hamelin, Alemania, habían dejado la cosecha de patatas peor que Hiroshima después de boom del 45. Granjeros cabreados con mala leche.
  • María Antonieta había arruinado con sus deseos la industria de los cosméticos, los zapatos y todas esas tonterías femeninas. Eso daba lo mismo, estaba buena.
  • Todo costaba un ojo de la cara. Como el delfín no tenía amigos en el extranjero, le vendían todo caro y para recuperar el dinero hacía él lo mismo. Eso era lo de menos, el deseo era de cortarle el cuello y tirarse a su novia.

Causas políticas[editar]

Sólo les importan a cuatro gatos frikis.

  • Prohibición a las tías buenas como María Antonieta de reinar, o sea se Feminismo. Remarquemos que María Antonieta estaba más buena que yo qué sé.
  • En los Estados Generales había paridad entre el proletariado, los curas y los nobles pijos gays travestidos (llevaban pelucas y zapatos de tacón...). Tenía que haber muchos más proletarios, sobre todo porque María Antonieta estaba buena.
  • El rey vivía dpm, mientras que su pueblo moría de hambre.
  • El rey era malo. Prefería jugar a tirarse pasteles con su hermano a tirarse a la reina. Por algo le llamaban el delfín. Tenía mucha agua en el cerebro.
  • La gota que colmó el vaso fue cuando María Antonieta se paseó por ahí con un collar con diamantes como pedrolos.

Antes[editar]

En 1780 las cosas andaban mal en Francia. Luís XVI había hecho tan sólo un par de cosas: arruinar la nación y meterse una corte de ministros gays que se dedicaban a peinar Barbies calvas, pintarse las uñas y probarse vestidos. En esos oscuros días, en las calles parisinas, caminaban consignas contra el rey y animaban a todos a follarse a María Antonieta. Cuando todo esto llegó a oídos del rey, éste ordenó declarar la guerra a Inglaterra para caldear el ambiente. Con esto y la aparición de unos misteriosos heraldos del demonio que asustaban a los campesinos se evitó que nadie se hiciese un gorro con la piel del rey. Pasó que los soldados que regresaban de América venían cantando himnos republicanos y ya no eran gays. Algún virus les había infectado. Se recurrió a científicos como Voltaire y Lavoisier para que dedujesen que les pasaba. No fue difícil: habían probado los porros de Nueva Granada y se habían aficionado a las nativas americanas y al toffe, por supuesto.

Los líos de la corte franchute[editar]

En aquella época los franceses ya eran extremadamente gays, por tanto la corte estaba compuesta en un 88% de homosexuales.

Había muchos fans de David Bisbal y de Guti, y tenían un plan para que ambos copularan y tuvieran un engendro único turbo gay que sería el siguiente rey de francia. María Antonieta estaba buenísima y siempre andaba cachonda y esta situación no era vista con buenos ojos en la corte.

Nisiquiera por el rey Luis XVI, quien venía de una larga tradición de gayesreyes luises que tenían poca creatividad al nombrar a sus sucesores.

Fue así como María Antonieta conoció a Magneto y...

Explota todo[editar]

La bandera elegida por los revolucionarios

Los Estados Generales[editar]

Se reunieron en 1789 todos los caudillos regionales, ya fueran fachas de la JONS o rojos marxistas, los curas de pueblo, los obispos, los nobles ricos de buena casa corruptos y el rey en los Estados Generales para discutir sobre el estado de la nación. El rey fue recibido a botellazos por abertzales vascos que reclamaban la independencia el País Vasco francés, a los que se unieron proletarios furiosos con escopetas de caza, con lo que ordenó a los antidisturbios de la guardia real reprimir a cañonazos y a cargas de caballería a sablazo limpio a los bandidos de la kale-borroka. En la batalla campal resultó herida La Pasionaria, que se había unido a los comunistas franceses con afán de lucro y algunas chocolatinas envueltas en papel pinocho con el dibujito de Juana la Loca fumándose un porro.

La toma de la Bastilla[editar]

La toma de la Bastilla, se produjo cuando los Franceses (sólo el populacho) se tomaron una pastilla (de aquí el nombre: la toma de la Pastilla) y fueron revolucionados a quitarles las armas a los franceses nobles.

Después de dos siglos, se descubrió que, la pastilla que se tomaron era droga: por eso se pusieron así de locos y acabaron con to' de to'.

El Terror[editar]

En este pedazo de la historia Maximum Trollespierre se dedicó a cortar los pescuezos de todo aquel que no cumpliera sus normas.

El no terror[editar]

Que un cabrón haya sido guillotinado.

Buenaspartes[editar]

No. FIN.

¿Pero sirvió de algo?[editar]

Por supuesto que no.